Pide que le vendan dos botellas, mientras espera observa como una araña teje en un rincón de la pared.
El camarero le sirve y ella deposita un par de billetes sobre el mostrador.
Cuando se queda sola lee ambas etiquetas. Ella es lo más barato que hay en el local.

De todos me quedo con este ultimo microrelato, me encantan este tipo de literatura.
Todos en algún momento nos sentimos como lo más barato y lo mas insignificantes que hay, hasta que alguien nos muetra lo contrario.
Qué intenso y qué real. Deja pensando en efectivamente como dice amacer lunar en los momentos en que nos hemos sentido lo mas insignificante.
Nadie tiene precio, aunque ella pensase que sí. Lo más valioso de la vida, son los seres humanos, y esos no tienen precio.
Saludos.
¡¡fantástico microrrelato!!
aunque es duro verse uno mismo
como algo de poco valor.
un beso